jueves, 26 de marzo de 2015

HIJO, ACÉPTAME AL FACEBOOK

Sociólogos Tecnológicos sin Fronteras os acerca hoy a la terrible experiencia de MiuMiu después de que su madre se crease un perfil en esta conocida red social. ¿Os ha pasado alguna vez?

En qué momento. ¡¡Pero en qué momento se me ocurrió ayudar a mi madre a que se hiciera un Facebook?! Si apreciáis vuestra vida (vuestra vida social, quiero decir) y tenéis un mínimo de amor propio y de estatus, por muy patético que este sea, se irá con el viento como el humo de un cigarrillo en el momento en que agreguéis a vuestras mamás. Aceptar su petición de amistad es equivalente a firmar una sentencia de muerte, y para ella es un contrato con el diablo o con el mismísimo Dios, porque a partir de entonces será omnipresente, omnisciente y omnipotente. Estará en todos los sitios a los que vayáis, sabrá todas las cosas que hacéis (y las que no) y tendrá poder absoluto sobre vuestras miserables vidas. He sobrevivido estos 15 días a base de valerianas, Trankimazin y sesiones intensivas de vídeos de autoayuda en YouTube, pero tengo los nervios destrozados porque ni aun así consigo librarme de la sensación de tener una presencia que me observa a cada segundo y necesito publicar en mi muro importantísimas novedades que, por supuesto, ella no debe ver.

El caso es que para mamá está resultando toda una revelación esto del "Feisbus", "Fibus", "Facebus", “lo de las fotos coño”. Y gracias a su infinita sabiduría, y al poco tiempo que me dedica desde que está enganchada al Candy Crush, he podido conocer cómo las redes sociales han cambiado la forma que tienen nuestros padres de controlar todos y cada uno de nuestros movimientos y hacernos la juventud un poco más difícil y mucho más angustiosa. Cohabitar con la Gestapo hace que duermas con un ojo abierto y con contraseña en el ordenador. Su mirada siempre está puesta sobre nosotros. O sobre nuestros muros.

Entre otras cosas, se romperán todas las relaciones con tus amigos. Desde que está en Facebook, 250 de 297 de mis contactos han sido vetados. Antes solo te prohibían ver a alguien si le pillaban montando un escándalo en una fiesta o boda, y en ese caso era muy  probable que tu padre estuviera abrazado a él haciendo lo mismo.  Pero el caso es que desde el salón de casa es muy fácil juzgar, y tienen abierto el directorio de borracheras de los últimos 5 años. Y como la gente no se corta un pelo a la hora de subir las fotos, siempre descubre su peor cara. Su cara en el parking. Su cara en el bar. Su cara en el taxi de dirigiéndose a casa. Su cara en el suelo del baño. De nuevo su cara en el taxi camino al hospital. Su cara en la camilla sacándose una selfie con la vía y el gotero.

Lo de los líos amorosos es un tema aparte. Cada vez que apareces en una imagen con unos brazos sobre los hombros, un beso en la mejilla o alguien escribe un inocente comentario en tu tablón, notas la mirada inquisitiva y esa sonrisilla diabólica que se le dibuja en los labios. Ya sabéis a cuál me refiero . Ahora ya ni te hace preguntas, en su lugar hay un proceso de investigación que le lleva a los rincones más profundos de la red. Antiguamente, (hace 7 años) los padres sometían a un interrogatorio en el que solo faltaban la porra y la linterna. “¿Y ese chico de quién es?” “¿Y qué estudia?” “¿A qué se dedica su familia?” “¿No fumará porros, no?”. Si hacía falta se recababa información puerta por puerta, pero el romanticismo del antiguo trabajo de calle se ha sustituido por la sofisticación del detective que utiliza Internet para cazar a un sospechoso.

A pesar de esto, lo peor de todo es cuando son ellos los que utilizan Facebook para maquinar contra ti. Aunque lo hagan con toda la buena intención del mundo. Los álbumes de fotos están llenos de instantáneas que siempre hemos querido tirar a la chimenea las noches de invierno en las que, melancólicos, tus padres se ponían a manosear recuerdos al lado del fuego. Pues esas fotos son las que más les gustan, y no contentos con mostrarte desnuda en la bañera, llena de mocos, o con el traje de encaje-flores-plumas-puntilla de la primera comunión, siempre las acompañan de comentarios que les permiten ilustrar, un poco más, ese pedacito vergonzoso de tu vida. Escriben todo junto, de corrido, y no conocen los puntos ni las comas, pero el daño se hace incluso cuando no se sabe manejar el teclado del ordenador.

Podría pasarme horas hablando del “no me gusta esa foto, bórrala”, del “no me mientas, que lo he visto en Facebook” o el “¿tú te crees que soy tonta?, que tengo las pruebas”, pero cerraré mi entrada de hoy con la siguiente conclusión: si teníamos alguna mísera oportunidad de ocultar algo a las madres, esos seres maravillosos con un sexto sentido más misterioso que el Big Bang, el listillo que inventó las redes sociales destripó cualquier esperanza de tener una vida propia.

Y como estoy segura de que ella lee mi blog, solo puedo terminar con estas palabras. Te quiero mamá. ¡Y DÉJAME EN PAZ, POR FAVOR!

9 comentarios:

  1. Jajajaja conozco esa sensación y sobre todo odio cuando no paran de comentar todas tus fotos. La verdad pienso que a medida que creces te va dando más igual, pero hasta que llega ese momento... Uff... ¡Pesadilla!

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  2. Jajajaja conozco esa sensación y sobre todo odio cuando no paran de comentar todas tus fotos. La verdad pienso que a medida que creces te va dando más igual, pero hasta que llega ese momento... Uff... ¡Pesadilla!

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    1. ¡MiuMiu necesita todavía mucha paciencia! Esperemos que, como tú, se acostumbre al enorme interés de los padres por conocer cada detalle de las vidas de sus hijos. ¡Muchas gracias por leernos!

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  3. "¿Por qué? Porque soy tu madre".

    http://www.ellahoy.es/ocio/fotos/dia-de-la-madre-2014-fotos-graciosas_13133.html

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    1. ¡Qué haríamos sin nuestras madres! Y lo que nos hacen reír qué? ¡Muchas gracias por tu visita!

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  4. Hay que educar a las madres: primero, SMS; segundo, whatsapp; y después, la categoría superior de las redes sociales (facebook, twitter, etc.). Pero, lo más importante, la clave, está en no enseñarle todos los trucos. Así puedes mantener el control. ¡Paciencia, Miumiu!

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    1. ¡Estamos seguros de que a MiuMiu ese consejo le parecerá oro! Esperemos que se de cuenta antes de volverse loca o de que su madre se convierta en toda una profesional. ¡Muchas gracias por tu visita!

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  5. Qué casualidad: mientras escribo estos comentarios mi madre me está llamando para ir a comer. Lo ha hecho dos veces en un minuto, así que lo dejo aquí. Como haya una tercera...

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    1. Las madres y su famoso "ya voy no, ¡ahora! " Esperamos que el castigo por tardar no fuera demasiado duro. ¡Te agradecemos el sacrificio!

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